Corpus Christi (en latín, "Cuerpo de Cristo") o Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, antes llamada Corpus Domini ("Cuerpo del Señor"), es una fiesta de la Iglesia católica destinada a celebrar la Eucaristía.

Su principal finalidad es proclamar y aumentar la fe de los católicos en la presencia real de Jesucristo en el Santísimo Sacramento.
La celebración se lleva a cabo el jueves posterior a la solemnidad de la Santísima Trinidad, que a su vez tiene lugar el domingo siguiente a Pentecostés (es decir, el Corpus Christi se celebra 60 días después del Domingo de Resurrección).
Específicamente, el Corpus Christi es el jueves que sigue al noveno
domingo después de la primera luna llena de primavera del hemisferio
norte. En algunos países esta fiesta ha sido trasladada al domingo
siguiente para adaptarse al calendario laboral.
Esta fiesta surgió en la Edad Media, cuando en 1208 la religiosa Juliana de Cornillon
promueve la idea de celebrar una festividad en honor al cuerpo y la
sangre de Cristo presente en la Eucaristía. Así, se celebra por primera
vez en 1246 en la Diócesis de Lieja (Bélgica).
A Santo Tomás de Aquino se le encarga difundirla con su obra Oficio y Misa del Corpus, además de componer himnos y secuencias para la fiesta, como el Pange Lingua o el Lauda Sion.

Nicolás V, cuando en la festividad del Corpus Christi del año 1447, sale procesionalmente con la Hostia Santa por las calles de Roma.
Las celebraciones del Corpus suelen incluir una procesión en la que el mismo Cuerpo de Cristo se exhibe en una custodia.
Hay un himno tradicional de nuestra Iglesia, que a continuación traducimos al español, para su comprensión más plena:
Santo Tomas de
Aquino
Canta, oh lengua, del
glorioso,
Cuerpo de Cristo el misterio,
Y de la Sangre preciosa
Que, en precio del mundo
Vertió el Rey de las naciones
Fruto del más noble seno.
Veneremos, pues postrados
Tan augusto sacramento;
Y el oscuro rito antiguo
Ceda a la luz de este nuevo;
Supliendo la fe sencilla
Al débil sentido nuestro.
Al Padre, al Hijo,
Salud, honor y poder,
Bendición y gozo eterno:
Y al que procede de ambos
Demos igual alabanza.
Amén.
Cuerpo de Cristo el misterio,
Y de la Sangre preciosa
Que, en precio del mundo
Vertió el Rey de las naciones
Fruto del más noble seno.
Veneremos, pues postrados
Tan augusto sacramento;
Y el oscuro rito antiguo
Ceda a la luz de este nuevo;
Supliendo la fe sencilla
Al débil sentido nuestro.
Al Padre, al Hijo,
Salud, honor y poder,
Bendición y gozo eterno:
Y al que procede de ambos
Demos igual alabanza.
Amén.
La Eucaristía es el Sacramento que contiene verdaderamente el Cuerpo y Sangre de
Jesucristo, juntamente con su Alma y Divinidad, toda la Persona de Cristo vivo y glorioso,
bajo las apariencias de pan y vino.
El concilio de Trento define claramente esta verdad, fundamental para la vivencia y adoración de Cristo: " En el Santísimo Sacramento de la Eucaristía se contiene verdadera, real y sustancialmente el Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo, juntamente con su Alma y Divinidad. En realidad Cristo íntegramente."
El concilio de Trento define claramente esta verdad, fundamental para la vivencia y adoración de Cristo: " En el Santísimo Sacramento de la Eucaristía se contiene verdadera, real y sustancialmente el Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo, juntamente con su Alma y Divinidad. En realidad Cristo íntegramente."
La palabra Eucaristía, derivada del griego, significa "Acción de gracias". Se
aplica a este sacramento, porque nuestro Señor dio gracias a su Padre cuando la
instituyó. Además, porque el Santo Sacrificio de la Misa es para nosotros el mejor medio
de dar gracias a Dios por sus beneficios.
La Sagrada Eucaristía es el verdadero centro del culto católico, el corazón de la fe. Y
porque creemos que el hijo de Dios está verdaderamente presente en el Sacramento del
altar, construimos bellas iglesias, ricamente adornadas. Aquí les dejamos una versión, en latín pero mucho más moderna, que fue interpretada por el grupo Mocedades de España en los años 70´s.
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