Antiguamente,
en el mes de Mayo era costumbre, entre las familias católicas, enviar
una imagen
de la Virgen dentro de una cajita que iba de casa en casa. La imagen se
recibía y la familia se reunía, generalmente al caer la tarde a rezar
el rosario. Esas
personas tenían mucho orgullo y alegría de recibir la imagen en su
casa.
En recuerdo de esa antigua costumbre, y como las cosas han cambiado en estos tiempos, presentamos esta imagen y esta oración a la Virgen María para que la veneres, en caso de que la aceptes.
En recuerdo de esa antigua costumbre, y como las cosas han cambiado en estos tiempos, presentamos esta imagen y esta oración a la Virgen María para que la veneres, en caso de que la aceptes.
Solamente te pedimos el respeto necesario, pues si no deseas, no lo hagas.

Acompañarnos en esta oración, será una prueba de Amor, para continuar con este mensaje a fin de que la Virgen María viaje de casa en casa, de hogar en hogar, de escritorio en escritorio, Ella estará bien si llega a un lugar en el que alguien la esté necesitando su ayuda y consuelo y pueda aliviar sus problemas.
Te la presentamos, no la retengas y ayúdala a continuar su camino llevándole socorro a quien lo necesite, pués hay muchos necesitándola en este preciso momento. Esto no es una de las famosas cadenas... no te va a pasar nada si no la envías...
Ora con nostros...
"Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza.
A ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón, míranos con compasión no nos dejes Madre mía."
Los catolicos veneramos el nombre de María, haciendo eco de las palabras profeticas del nuevo Testamento: "Bendita tú entre todas las mujeres!" Lucas 1,41.
MAGNIFICAT
(Lc 1,
46-55)
(Lc 1, 46-55)
Proclama mi alma la
grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios,
mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora
me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso
ha hecho obras grandes por mí:su nombre es santo, y su
misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
El hace proezas
con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba
del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos
los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel,
su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había
prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su
descendencia por siempre.